Residente en Argentina,
  Julio Rey Pastor fue uno
  de los principales matemá-
  ticos españoles del S.XX. 
  Tras la Guerra Civil ayudó 
  a otros matemáticos a 
  exiliarse a este país.
En una entrevista al diario El País publicada el domingo 19 de febrero, el Ministro de Educación de Argentina ha hablado sobre lo que se vislumbraría como nuevas corrientes migratorias hacia este país, caracterizadas por un alto nivel de cualificación: “No las hemos cuantificado, pero tenemos solicitudes de becarios españoles que quieren doctorarse y también investigadores de España que desean radicarse aquí. Así como en otras épocas han ido los argentinos a trabajar a España, ahora podemos recibir a científicos españoles. Tenemos un centro binacional de genómica vegetal en Rosario que está en proceso de construcción, que ya tiene previsto la incorporación de españoles. La idea es ampliar esto a otras disciplinas”. Esto sería un elementó más que pondría de manifiesto que la fuga de cerebros no se está produciendo exclusivamente hacia los países del norte de Europa, si no que cada vez más, aunque todavía muy reducidos se observan flujos migratorios de este tipo hacia el sur, a países como Argentina y Brasil.


Aunque en el artículo se hable de sueldos que llegan a los 2800 euros, la realidad queda bastante lejos. Son muy pocos los científicos que aquí cobran esa cantidad. Los españoles no vienen a Argentina por el sueldo, como hace creer el autor del artículo; en general son jóvenes altamente cualificados y al menos, hasta ahora, vienen para lograr mayor experiencia tratando de escapar de unas pésimas expectativas de futuro y de empleos precarios que no corresponden con su cualificación profesional. Tampoco las becas de doctorado son un lujo ya que mientras que en España aún se pagan 1.200 euros en argentina las becas del CONICET son de alrededor de los 750 euros y de las que hablan sin decir cuáles en El País son de 1.000 euros. Los precios, lejos de lo que se cree, no son muy dispares.


Además el ministro ha hablado de una reforma en las leyes por este motivo. Pero no ha dejado  del todo claro cómo será, ya que mientras que por un lado habla de facilitar la entrada: “Estamos tratando de modificar nuestra reglamentación para facilitar este proceso. No había una experiencia reciente sobre esto”, por otro ha comentado la necesidad de establecer cupos de acogida, lo que siempre significa poner un límite a los mismos: “Que empiecen a venir extranjeros nos toma un poco por sorpresa. También tenemos que establecer un cupo de acogida”. En los próximos meses veremos como serán los cambios y también si estos nuevos flujos migratorios continúan creciendo como indica la tendencia.