Lejos de lo que se cree, no todos los españoles que se fueron a mitad de siglo lo hicieron de manera regular, ya que gran parte no tenía contrato de trabajo. Sin embargo, es frecuente decir que los españoles, a diferencia de los inmigrantes que llegan al país, siguieron a rajatabla las normas administrativas.

"La Elvira" fue una de las primeras embarcaciones documentadas que salió de Canarias. Llevaba a 160 inmigrantes irregulares que llegaron a  las costas de Venezuela en 1949. Muchos quedaron detenidos en el retén de Sarría, en Caracas. 
Uno de los mitos más frecuentes entre los españoles es que, cuando España era un país pobre, cuando muchos se veían obligados a emigrar, lo hacían siempre regularmente, con todos los permisos. Esto ha servido desde diversos sectores para atacar a la inmigración irregular (que desde hace pocos años comenzó a presenciarse en nuestro país), de tal manera que parece que mientras que los españoles "migrábamos" de manera civilizada y con el permiso del país receptor, los que llegan actualmente a España lo hacen de otra manera que no corresponde a "nuestra idiosincrasia y buenas maneras".

Estos mitos se basan en registros de españoles que viajaron al exterior a través de los acuerdos entre la dictadura española y los gobiernos del norte de Europa. Estos convenios (similares a los realizados en los últimos años entre el gobierno español y países en desarrollo), se llevaron a cabo a lo largo de la década de los sesenta y registraron exclusivamente cómo miles de españoles viajaron de manera regular. No obstante, esos mismos registros no daban a la luz la cantidad de españoles que, sin esperar que la suerte tocara a sus puertas, optaban por salir (o huir) y comenzar a trabajar en los países de destino de manera irregular. 

Ante esta confusión y a la escasez de estudios que cruzaran datos de registros oficiales con otras informaciones, investigadores como Sainz Diaz (2004), del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense estimaron que el volumen de irregulares no fue nada desdeñable: "tres de cada 10 emigrantes, a lo largo de toda la década de los sesenta, llegaron a países europeos por cauces no reglados oficialmente; los años de 1960 y 1967 fueron los más álgidos al repetirse este comportamiento en seis de cada 10 emigrantes; y en 1961, en cinco de cada 10". Cifras que multiplican de forma considerable los datos de inmigración irregular más exagerados existentes en la actualidad en España.

En esos años de la emigración española, los motivos para viajar irregularmente eran principalmente tres:
1- era más rápido llegar de forma irregular que a través del Instituto Español de Emigración (IEE);
2- los emigrantes sabían que podían ser contratados fácilmente por empresarios que veían ventajas a la hora de emplear «irregulares»;
3- era la fórmula a la que se veían abocados los que eran rechazados por el IEE o por otras vías legales.

Otro punto a destacar es que, al igual que sucede en la actualidad con los inmigrantes que llegan a españa, los abusos en la emigración no asistida eran habituales, como el tráfico de emigrantes. De esta manera, igual que ha sucedido en los últimos años, las redes ilegales se organizaron pronto y eficazmente.