Más de un millón de personas han cruzado las fronteras huyendo de libia desde el inicio de la guerra hasta la actualidad, en una de las peores catastrofes humanitarias de la última década. De entre los refugiados se destaca una gran cantidad de personas de origen subsahariano, que se ven obligados a huir debido a persecuciones basadas en factores raciales.
En las últimas décadas Libia se ha caracterizado por ser un país de inmigración, debido a la mejor calidad de vida existente respecto al resto de países africanos. Con sus escasos 6 millones y medio de habitantes antes de la revolución presentaba alrededor de 2 millones y medio de inmigrantes. Entre ellos se destacaba un millón de egipcios, 80 mil paquistanís, 60 mil sudaneses, 60 mil bangladesíes y 26 mil filipinos (OIM).
Los subsaharianos, muchos irregulares, representaban un contigente muy elevado, cuyas altas cifras de irregularidad complican la posibilidad de dar datos aproximados. Un tercer factor fundamental fue la defensa del panafricanismo. El hecho de que Gadafi fuera el gran impulsor de las ideas de integración regional africana, (especialmente desde que en los años ochenta, el bombardeo a Trípoli por parte de la aviación estadounidense, mostrase a Libia sin el apoyo de otros países árabes), hizo que muchos africanos vieran en él el artífice de la únión en África, pero también que la oposición al régimen se definiera contraria a estos principios. Así, mientras que Gadafi fue el impulsor del Parlamento Panafricano, defensor de las tradiciones africanas, de su cultura, (incluso a pesar de los conflictos que esto generaba con el islam y el arabismo), se produjo el odio irracional por gran parte de los antigadafistas de todo lo que simbolizara panafricanismo. No obstante, no todos los negros apoyaban a Gadafi, muchos rechazaban su política de represión de las libertades políticas y pronto se sintieron defraudados por la revolución e incluso algunos acabaron siendo víctimas de esta.
Donatella Rovera investigadora italiana de Amnistía Internacional “Los rebeldes difundieron estos rumores por todas partes, y tuvieron consecuencias terribles para trabajadores inmigrantes africanos: hubo una caza sistemática de los migrantes, algunos fueron linchados y muchos detenidos. Desde entonces, incluso los rebeldes han admitido que no había mercenarios; casi todos han sido liberados y han regresado a sus países de origen, como revelaron las investigaciones que sobre ellos se llevaron a cabo”. Se estima que desde que comenzó la guerra hasta enero de 2012, más de 96 mil regresaron a Niger, 84 mil a Chad, 11 mil a Gana y Mali y 3 mil a Nigeria. Otros muchos se dirigieron hacia Tunez y Egipto, y en menor medida hacia a Italia y Malta. Por otra parte Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para el Norte de África de Amnistía, indicó: "Es una vergüenza que los abusos que se cometían en la era Gadafi contra los extranjeros, sobre todo contra los procedentes del África subsahariana, no sólo continúen, sino que hayan empeorado".
Una gran cantidad de personas de origen subsahariano (tanto los nacidos en libia como los originarios de países vecinos) manifestaron históricamente su apoyo a Gadafi. Estos eran habitualmente los más pobres del país: obreros de la construcción y trabajadores de la industria petrolera, algunos nacidos en libia otros inmigrantes; aliados a Gadafi en primer lugar porque se oponía al racismo y en sus discursos trató como iguales a árabes y africanos, intentando reducir el racismo existente hacia los negros en gran parte de la población libia. Todo esto generó que una vez comenzado el conflicto, gran parte de las fuerzas opositoras rebeldes mantuvieran un rechazo al colectivo en su conjunto. Junto a ello, los rumores de que Gadafi contrató específicamente para la guerra a tropas de países africanos vecinos desató el odio racial. Si bien es probable que Gadafi contratara a algunos mercenarios del extranjero la existencia desde que Gadafi llegó al poder de soldados libios negros, contribuyó a generar una falsa sensación de que los mercenarios eran mucho más numerosos. Un segundo motivo que explica el apoyo de esto al régimen Libio fueron la ventajas comparativas que observaban respecto a sus países de origen. Libia poseía según la ONU un Índice de Desarrollo Humano similar al de países como Uruguay y Argentina; con agua, electricidad, educación y salud gratuita. Por eso, para muchos inmigrantes pobres era incomprensible que un país con logros socioeconómicos muy superiores al resto de África fuera bombardeado por la OTAN; A pesar de la falta de libertades políticas, el desarrollo (debido en gran parte al control nacional de los recursos petroleros) suponía para muchos un éxito sin precedentes en un país africano. En unaentrevista a la BBC un obrero turco de la construcción declaró: “Teníamos entre 70 y 80 personas de Chad trabajando en nuestra compañía. Los cortaron en pedazos con podaderas y hachas; los atacantes decían: ‘Suministráis tropas a Gadafi’. Los sudaneses también fueron masacrados. Lo vimos nosotros mismos”. Otras fuentes afirman que barrios enteros con mayorías subsaharianas fueron arrasadas por los rebeldes; muchos hombres fueron detenidos y otros continúan siendo víctimas de la discriminación racial.Ante la gravedad del asunto, la Unión Africana, (que representa a 53 países) a través de su presidente Jean Ping confirmó los hechos y responsabilizó directamente al Consejo Nacional de Transición: “El CNT parece confundir a las personas negras con mercenarios. Todos los negros son mercenarios. Es decir que un tercio de la población de Libia, que es negra, está integrada por mercenarios. Están asesinando gente. Gente normal. Trabajadores comunes y corrientes. Los maltratan. Invaden algunas embajadas, como la de Kenia. Algunas embajadas de Trípoli” “Hay mercenarios en Libia, muchos son negros, pero no hay sólo negros y no todos los negros son mercenarios. A veces, cuando son blancos, son definidos como consejeros técnicos”. A pesar de estas declaraciones las vulneraciones de derechos continúan sin ser escuchadas por el nuevo gobierno ni por los gobiernos occidentales, al igual que sucedió con la Propuesta de Paz surgida de esta organización internacional y rechazada por la OTAN y el CNT, que mostró como el interés por elcontrol de los recursos naturales prima sobre la defensa de los derechos humanos.
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Durante la dictadura de Gadafi Libia mantenía acuerdos con la UE, especialmente con Italia para controlar la inmigración irregular. Sin embargo, con el fin de la guerra algunos flujos africanos volvieron a crecer. Para detener estos flujos y reducir las posibilidades de acceso de grupos partidarios al antiguo gobierno, en diciembre de 2012 el nuevo gobierno cerró las fronteras con Níger, Sudán, Chad y Argelia. El primer ministro Ali Zidán, declaró: "Cualquier persona que utilice las vías ilegales para entrar en Libia será bombardeada. Vamos a comprar aviones para proteger las fronteras", convirtiendo la frontera libia, una de las más transitadas del mundo por inmigrantes, en una de las más peligrosas.
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