Para acabar con las deportaciones, el Gobierno de Brasil impondrá a partir del 2 de abril trabas a la entrada de españoles en su territorio.
El gobierno brasileño ha decidido pagar con la misma moneda al gobierno español por las continuas vejaciones que sufren los brasileños ante las autoridades migratorias españolas. La discrecionalidad que se les permite aplicar a los funcionarios españoles en las fronteras hace que, portando los mismos documentos, algunos turistas accedan y otros no. Esto ha favorecido que en los últimos años más de 10.000 brasileños no hayan logrado acceder a España, siendo expulsados, pese a que lejos de lo que se cree, la gran mayoría de estos no viajaban con la idea de quedarse a trabajar, si no que venían a visitar nuestro país (gracias a la cada vez mejor situación económica brasileña) y se convirtieron en víctimas de la paranoia europea contra la inmigración irregular.
Según el Ministerio de Exteriores brasileño, España aplica los requisitos de acceso con mayor dureza que el resto de Europa (a pesar de tener una normativa común), por lo que los nacionales españoles seremos los únicos europeos a los que se nos aplicará la medida. No obstante, es probable que el Gobierno Brasileño haya tenido en cuenta la estrategia de la diferenciación de trato en Europa con el fin de que en un futuro se flexibilicen, o no se endurezcan, las medidas contra los turistas brasileños en otros países de Europa.
La lucha diplomática que el Gobierno de Brasil, en la defensa de sus emigrantes, ha decidido llevar a cabo hará que a partir de ahora los españoles que viajen a Brasil tengan que cumplir los mismos requisitos que se exigen a los brasileños que viajan a España, implementando el principio de reciprocidad. Esta medida ha de ser contextualizada, ya que en Brasil hay más turistas Españoles que brasileños en España y existe similar cantidad de españoles residiendo en Brasil, que de brasileños en España (en torno a los 120.000), como consecuencia de no tan lejanas épocas de exilio político y migración económica. Además es probable que en los próximos años estas cifras aumenten, ya que en los últimos meses se está disparando la cantidad de españoles altamente cualificados que van a trabajar a Brasil (algunos de ellos trabajan de manera irregular ante la dificultad de tramitar la residencia). También es probable que de cara al Mundial de Fútbol y a los próximos Juegos Olímpicos se necesite mano de obra cualificada en sectores como la construcción y la hostelería, desde arquitectos y aparejadores hasta chefs de cocina y camareros. Hecho que ya ha sido manifestado tanto por la Directora General de Ciudadanía Española en el Exterior como por el Ministro brasileño de Trabajo "a Brasil le faltan dos millones de personas altamente cualificadas y España las tiene".
Este interés común favorece que la medida no limite la migración laboral, si no que se centre en el ingreso como turista al país. Por lo que ahora, para viajar a Brasil los españoles tendremos que poseer un pasaporte con al menos seis meses de validez, acreditar que poseemos medios económicos para financiar los gastos mínimos de estancia (de alrededor de 80 euros por día de permanencia), reservas de hotel o, en caso de alojarnos en residencia privada, una invitación firmada ante notario por parte del anfitrión.
Brasil es uno de los pocos países emisores de migrantes que tienen la capacidad política de llevar a cabo este tipo de medidas para defender a sus connacionales. Ya en años anteriores el gobierno de Lula tuvo el valor de imponer la visa a los ciudadanos estadounidenses por similares motivos. Ante esta medida, los detractores dieron argumentos contrarios que iban desde: una posible reducción del turismo hasta la vulneración de los derechos del migrante, al considerar que en alguna medida esto era rebajarse al nivel de los países más intolerantes. Sin embargo, la medida fue muy popular en Brasil y pese a que aún no se haya logrado totalmente el objetivo, los gobiernos de ambos países ya han llegado a analizar la eliminación del visado recíproco, apoyados en que los turistas brasileños gastan más de 4400 millones de dólares al año y en que sólo el 5% de los solicitantes de visado brasileños son rechazados. Además recientemente la administración Obama ha hecho que se agilice la velocidad con la que se entregan visas a turistas brasileños, manteniendo un estatus privilegiado sobre otros países sudamericanos. Mostrando que los tiempos de sumisión se están acabando y que medidas de este tipo pueden ser eficaces.
Actualización 3/6/12:
Las consecuencias de la medida brasileña finalmente no se hicieron esperar y pocos meses después, tras una reunión técnica entre las autoridades de ambos países brasil logró algunos beneficios Muchos de los cuales serán extendidos a las personas que acceden como turistas de otros países.
Noticia El País: España y Brasil negocian un fin a la ‘guerra de repatriaciones’
Noticia El Mundo: España y Brasil acuerdan simplificar los trámites aduaneros para sus turistas
Acuerdo: Reunión Técnica España-Brasil sobre temas Consulares y Migratorios
El gobierno brasileño ha decidido pagar con la misma moneda al gobierno español por las continuas vejaciones que sufren los brasileños ante las autoridades migratorias españolas. La discrecionalidad que se les permite aplicar a los funcionarios españoles en las fronteras hace que, portando los mismos documentos, algunos turistas accedan y otros no. Esto ha favorecido que en los últimos años más de 10.000 brasileños no hayan logrado acceder a España, siendo expulsados, pese a que lejos de lo que se cree, la gran mayoría de estos no viajaban con la idea de quedarse a trabajar, si no que venían a visitar nuestro país (gracias a la cada vez mejor situación económica brasileña) y se convirtieron en víctimas de la paranoia europea contra la inmigración irregular.
Según el Ministerio de Exteriores brasileño, España aplica los requisitos de acceso con mayor dureza que el resto de Europa (a pesar de tener una normativa común), por lo que los nacionales españoles seremos los únicos europeos a los que se nos aplicará la medida. No obstante, es probable que el Gobierno Brasileño haya tenido en cuenta la estrategia de la diferenciación de trato en Europa con el fin de que en un futuro se flexibilicen, o no se endurezcan, las medidas contra los turistas brasileños en otros países de Europa.
La lucha diplomática que el Gobierno de Brasil, en la defensa de sus emigrantes, ha decidido llevar a cabo hará que a partir de ahora los españoles que viajen a Brasil tengan que cumplir los mismos requisitos que se exigen a los brasileños que viajan a España, implementando el principio de reciprocidad. Esta medida ha de ser contextualizada, ya que en Brasil hay más turistas Españoles que brasileños en España y existe similar cantidad de españoles residiendo en Brasil, que de brasileños en España (en torno a los 120.000), como consecuencia de no tan lejanas épocas de exilio político y migración económica. Además es probable que en los próximos años estas cifras aumenten, ya que en los últimos meses se está disparando la cantidad de españoles altamente cualificados que van a trabajar a Brasil (algunos de ellos trabajan de manera irregular ante la dificultad de tramitar la residencia). También es probable que de cara al Mundial de Fútbol y a los próximos Juegos Olímpicos se necesite mano de obra cualificada en sectores como la construcción y la hostelería, desde arquitectos y aparejadores hasta chefs de cocina y camareros. Hecho que ya ha sido manifestado tanto por la Directora General de Ciudadanía Española en el Exterior como por el Ministro brasileño de Trabajo "a Brasil le faltan dos millones de personas altamente cualificadas y España las tiene".
Este interés común favorece que la medida no limite la migración laboral, si no que se centre en el ingreso como turista al país. Por lo que ahora, para viajar a Brasil los españoles tendremos que poseer un pasaporte con al menos seis meses de validez, acreditar que poseemos medios económicos para financiar los gastos mínimos de estancia (de alrededor de 80 euros por día de permanencia), reservas de hotel o, en caso de alojarnos en residencia privada, una invitación firmada ante notario por parte del anfitrión.
Brasil es uno de los pocos países emisores de migrantes que tienen la capacidad política de llevar a cabo este tipo de medidas para defender a sus connacionales. Ya en años anteriores el gobierno de Lula tuvo el valor de imponer la visa a los ciudadanos estadounidenses por similares motivos. Ante esta medida, los detractores dieron argumentos contrarios que iban desde: una posible reducción del turismo hasta la vulneración de los derechos del migrante, al considerar que en alguna medida esto era rebajarse al nivel de los países más intolerantes. Sin embargo, la medida fue muy popular en Brasil y pese a que aún no se haya logrado totalmente el objetivo, los gobiernos de ambos países ya han llegado a analizar la eliminación del visado recíproco, apoyados en que los turistas brasileños gastan más de 4400 millones de dólares al año y en que sólo el 5% de los solicitantes de visado brasileños son rechazados. Además recientemente la administración Obama ha hecho que se agilice la velocidad con la que se entregan visas a turistas brasileños, manteniendo un estatus privilegiado sobre otros países sudamericanos. Mostrando que los tiempos de sumisión se están acabando y que medidas de este tipo pueden ser eficaces.
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Actualización 3/6/12:
Las consecuencias de la medida brasileña finalmente no se hicieron esperar y pocos meses después, tras una reunión técnica entre las autoridades de ambos países brasil logró algunos beneficios Muchos de los cuales serán extendidos a las personas que acceden como turistas de otros países.
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