En las últimas elecciones generales el Partido Socialista ha perdido más de 190 mil votos en el exterior y no ha sido debido sólo a su política económica. La principal causa: una absurda reforma electoral consensuada entre PP y PSOE que ha dificultado el ejercicio del voto a los más de millón y medio de españoles residentes en el extranjero. Esta reforma ha hecho que la participación electoral en el exterior haya pasado del 31% de las elecciones del 2008 al 5% en 2011.


Debido a esta reducida participación los resultados electorales se han modificado considerablemente de una elección a otra (más de lo que lo hubieran sucedido sin la modificación legislativa) ya que el PSOE podría haber mantenido parte de su caudal de votos gracias a la valoración positiva y agradecimiento de la Ley de Memoria Histórica (con la cual miles de personas adquirieron la nacionalidad), lo que hubiera contrarrestado la valoración negativa de la gestión de la crisis económica. Pero las limitaciones impidieron la participación y pese a que el PSOE volvió a ganar no obtuvo todo el apoyo que hubiera cabido esperar. Por este motivo, mientras que en 2008 el PSOE dobló en votos al PP en el voto exterior, logrando 217 mil votos (57%) frente a los 106 mil del PP (28%), en 2011 el PSOE logró 28 mil votos (38%) frente a los 27 mil del PP (37,6%), tradicionalmente más beneficiado por la baja participación. Vamos... que si ya era tradicional la baja participación entre los españoles que viven en otros países, este año parece que no fueron a votar ni los trabajadores del consulado.