Poco tiempo lleva el Partido Popular en el poder y ya podemos ver las consecuencias de sus políticas anti inmigración. Pese a que las diferencias entre Partido Popular y Partido Socialista son de grado y ambos mantienen la misma línea ortodoxa respecto a las migraciones: duras políticas migratorias alternadas con regularizaciones esporádicas.
El nuevo gobierno ha demostrado que no existe piedad con los inmigrantes irregulares, en el tiempo que lleva y pese a la reducción de la llegada de extranjeros a España a consecuencia de la crisis, el número de deportaciones ya ha aumentado. Si en el 2011 el PSOE deportó a 11 mil personas, en 2012, el PP si continúa el ritmo que lleva hasta ahora llegará a los 24.000.
Cabe destacar que muchas de las personas deportadas son personas que tras perder su empleo, pese a llevar varios años residiendo y construyendo un proyecto de vida aquí pasan a ser irregulares y por lo tanto deportables.

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